domingo, 29 de mayo de 2022

Mi hijo en su cuarto y su amigo...dándome

 Mi hijo tiene un amigo desde la secundaria que se llama Yaha; la verdad no me gusta mucho como amigo de mi hijo, porque es desmadroso e irresponsable, ya ni siquiera estudia, pero con el paso del tiempo se hicieron muy cercanos, así que ya no me queda mas que hacerme a la idea. Desde que eran amigos de la secu, me di cuenta de que Yaha era algo precoz, sentía cómo su mirada se clavaba en mis nalgas o en mis tetas; más de una vez llegué a darme cuenta cómo se agarraba el paquete mientras me veía. Incluso en algunas ocasiones después de que él viniera a la casa desaparecía ropa íntima mía; ya se imaginarán por qué.

Ya en tercero de prepa comenzó a ser más evidente o descarado su deseo por mi, incluso me tocaba accidentalmente, sobre todo mi trasero. Finalmente, a pocas semanas de acabar la prepa tuvieron una pequeña borrachera en mi casa y aprovecharon que yo también bebí de más para manosearme; pocos días después Yaha vino a mi casa mientras mi hijo estaba en la escuela y me sedujo. Desde entonces, a veces me coge. Esta es una de esas ocasiones.

Yaha vino a pasar la tarde con mi hijo para ver películas o jugar videojugos, entonces a media tarde estaba yo trabajando en mi computadora en la barra de la cocina cuando bajó Yaha, se puso atrás de mi –yo estaba inclinada, no sentada en alguno de los banquitos- oí cómo se sirvió agua; sentí su mirada en mi trasero y después sentí su paquete en mis nalgas, me enderecé, pero él me aprisionó contra la barra embarrándome su paquete aún más en mis nalgas y cómo él traía pants, la sentía delicioso.

 

Yo – No, Yaha, qué haces?

Yaha – Me tienes muy caliente…te ves bien rica con esos leggins…nomás te vi y se me puso dura…-me susurró al oído, eso me pone muy hot-.

Yo – Me vas a calentar, Yaha…puedo bajar Toño.

Yaha – No va a bajar, se puso a hablar con su vieja –empezó a manosearme las tetas sobre mi blusa- y le dije que iba a la tienda…así que no hay pedo.

Yo – Pero puedo bajar, además tengo que trabajar.

Yaha – Es que te ves buenísima con estas madres…se te ven unas nalgas deliciosas…me calentaste súper cabrón mientras lavabas los trastes.

Yo – Sí, sentí tu mirada lujuriosa.

Yaha – Ah, sí? Y te calentaste?

Yo – Ay, pues claro…

Yaha – Y qué te calentó? Qué pensaste?

Yo – Me imaginé que me cogías así como estaba.

Yaha – Entonces te voy a coger así –me bajó los leggings y mi panty apenas debajo de mis nalgas-.

Yo – No, espérate, Yaha! –me tocó la conchita y ya estaba súper mojada- Toño...

Yaha – No baja, además estás igual de caliente que yo…ya ves? Tienes la panochita bien mojada…escurre…llevas rato con ganas, verdad?

Yo – No, Yaha, me estás calentando mucho, espérate –me masturbó mojando toda mi conchita con mis propios jugos- ay, cabrón!

Yaha – Mira cómo me tienes –sentí su verga directamente en mis nalgas, la movía entre mis cachetes traseros, yo llevé mi mano hacia atrás y le agarré la verga- pinches nalgotas que te cargas.

Yo – Mmm…está bien dura…qué rico…

Yaha – Qué rico me la jalas –me levantó la blusa, me bajo el brassiere y me agarró las tetas, me pellizcó los pezones- estás bien buena, Ingrid…-me susurró mientras me quitaba la mano de su verga, me abrió las piernas y acomodó su fierro en la entrada de mi conchita; yo estaba súper hot, moría porque me la metiera, pero también me daban nervios de que bajara mi hijo o que nos escuchara-. 

Yo – Nos puede oír, no…-me la metió- Ah!

Yaha – No te preocupes, no va a bajar…además Toño ya sabe que eres bien cogelona –empezó a bombearme, sentía bien rico cómo me metía y me sacaba su rica, dura y larga verga; la verdad yo estaba súper hot por la situación y por lo que me decía- qué ganas tenía de metértela! No mames te ves súper rica con estas madres!! Se te ve un culo delicioso…y cómo se te marca la panochita, Ingrid! 

Yo – En serio? Se ve mucho?

Yaha – Un chingo…como para devorarte la papayita –yo me incliné sobre la barra dejando mi culo en pompa para que me entrara más su verga y viera mejor mi culo que tanto le gusta al amigo de mi hijo-.

Yo – Ay, qué rico me coges, Yaha!

Yaha – Ay, no mames, qué pinche culote tienes! –aceleró sus embestidas-.

Yo – Es para ti, Yaha…mmmmmmmm…qué rica verga tienes!

Yaha – Es para mi? Es para mi este culo, perra?

Yo – Sí, Yaha…cógeme…métemela cuando quieras…apúrate, no vaya a bajar Toño.

Yaha – Eres mi perra? Mi puta?

Yo – Sí, papi…soy tu putita…vente, Yaha…échamelos –le apreté la verga con mi conchita-.

Yaha – Los quieres, putita? 

Yo – Sí, papi…quiero tu lechita…ándale…échamelos!

Yaha – Te gusta cómo te la meto?

Yo – Sí, papi, me coges delicioso…vente, Yaha, vente!

Yaha – Tienes un culote riquísimo!

Yo – Vente…échamelos…dame tu lechita!

Yaha – Está delicioso!

Yo - Es tuyo, papi…hazle lo que quieras! 

Yaha – No voy a dejar de metértela! Eres mi perrita, Ingrid!

Yo – Ay, sí, Yaha…me encanta tu verga! Qué rico me la metes! Ya…vente, papi…

Yaha – Me voy a venir, perra…me voy a venir…

Yo – Sí, papi…vente…dámelos…quiero que me escurran…-en ese momento me la sacó y se vino en mis nalgas llenándomelas de su caliente semen; después me embarró su lechita con su verga en mis nalgas y en mi conchita, ya para acabar me la metió unas cuantas veces.

Yaha – Te gustó, perra? –es curioso, no creo que le permitiría a un hombre de más edad decirme así, pero con él me excitó-.

Yo – Sí, papi…eres un cabrón, Yaha…-me la sacó y empezamos a acomodarnos la ropa-mi hijo arriba y tú cogiéndome –me agarró de las nalgas y me jaló hacia él-.

Yaha – Con este culo…y siendo tú tan calienta vergas –me besó-.

Yo – Me vas a calentar otra vez…

Yaha – Luego te doy más verga, putita…si quieres al rato que nos vayamos a la fiesta ,e regreso y te doy un revolcón.

Yo – Vas a dejar ir a mi hijo solito a la fiesta?

Yaha – Se la va a pasar con su vieja de seguro.

Yo – Y no prefieres irte de fiesta con tus putiamigas?

Yaha – Luego…además esta puta está más rica y sí sabe coger.

Yo – Mmmmm…qué rico…aquí te espero entonces –me apretó las nalgas-.

Yaha – Vístete sexy –me susurró-.

Un poco tomada y con amigos de mi hijo

 Hace un par de años, mi hijo Toño hizo unas reunión en la casa, ya eras los últimos meses de prepa y aprovechaban cada que podían para pasarla juntos. Yo había notado que siempre que venían sus amigos o yo iba por mi hijo a casa de unos de ellos, me comían con la mirada. Les encantaba verme el escote o mi trasero; a mi me gustaba que unos jovencitos con bellas chavitas a su alcance disfrutaran viéndome. En esta ocasión, vinieron a la casa tres amigos de Toño y su novia, Melanie; una chavita bien facilota que trae loco a mi hijo, me imagino por qué. Su idea era estar tomando y escuchando música, así que los dejé un rato y después bajé para supervisar todo. En ese momento los chavos me invitaron unos tragos y acabé cediendo a la presión; después quisieron jugar “yo nunca he” y como ya andaba medio happy, acepté; la verdad no tomo mucho y se me subió muy rápido. Me fui a sentar un rato a la sala, pero ya estaba mareadísima; sólo recuerdo que entre dos amigos de mi hijo me subieron a mi cuarto. Mientras me subían recuerdo haber sentido cómo me manoseaban las nalgas y las tetas; mi hijo no sé en dónde estaba.

Me acostaron en mi cama y recuerdo que me empezaron a manosear por todas partes; me sobaban las tetas sobre mi blusa, las nalgas y hasta mi conchita sobre el pantalón. 

 

-      “No mames, está bien buena la mamá de Toño, güey; pinches tetotas”. 

-      “Sí, no mames…y está bien peda; y si la encueramos? Ni cuenta se va a dar”.

-      “Y si sube el Toño?”

-      “Ni madres, seguro se van a coger a Melanie”.

-      “Dile a Beto que eche aguas; mta, quiero verla encuerada a la vieja esta”.

-      “Ya le dije. Sí, cabrón, ve qué culote tiene!”

 

Entonces sentí cómo me desabotonaban la blusa y la abrían.

 

-      “Ay, no mames, qué ricas tetas!”

-      “Te imaginas chupárselas?”

-      “Llenarlas de leche, güey!”

-      “Jajajajaja, sí, no mames! Y ha de ser bien puta, verdad?” –me agarró las tetas- “pues le gusta que la manoseen jajajaja”.

-      “Vamos a quitarle el pantalón, güey”.

 

Entonces empezaron a bajarme mis leggings.

 

-      “Uy, mira qué ricos calzoncitos tiene”.

-      “Viste cómo se le marcaba la pucha cuando estaba sentada?”

-      “Sí, no mames, qué rico!”

-      “Nomás a eso bajó hace rato, a calentarnos para que nos la cogiéramos”.

-      “Jajaja sí, como no tiene con quién, anda urgida, la muy puta”.

 

La verdad me calentó mucho escuchar cómo dos jovencitos de 18 años hablaban de mi, cómo tenían ganas de cogerme, cómo abusaban de la mamá de su amigo borracha. Entonces me quitaron mis leggings, dejándome en calzones, mi blusa y mi brassiere. Ya me estaba mojando, y si lo notaban?

 

-      “Puta madre, está bien rica! Le voy a tomar fotos y video, cabrón”.

-       “A güevo, yo también!”

-      “Mira qué rica boquita tiene…ha de mamarla bien rico”.

-      “Qué ganas de cogérmela, cabrón!”

-      “Y si nos la chingamos?”

-      “Así, de güevos?”

-      “Está bien peda, güey…y seguro es re puta, si se despierta no va a decir nada; estas pinches vieja cuarentonas son bien cogelonas”.

-      “Neta?”

-      “Sí, güey…le voy a bajar los calzones para que veas”.




 Se acostó detrás de mi, con mis nalgas frente a su cara, y empezó a bajarme mi calzoncito; yo me moví discretamente para facilitarle las cosas.

 

-      (Olió mis calzones) “Mmm huele bien rico…y están mojados, cabrón jajaja” –le susurró lo demás- “esta vieja anda peda y caliente…tiene la pucha bien mojada…quiere que nos la cojamos”.

-      “Sí, güey?”

-      “A güevo! Quiere que le demos verga…y yo ese culo no lo perdono”.

-      “Chingue su madre, vamos a darle verga a la mamá del Toño…por puta”.

 

Se desvistieron ambos, el primero en hacerlo se acostó detrás de mi y de cucharita me embarró su dura verga en mis nalgas como si me estuviera cogiendo; yo estaba excitadísima!! Quería que me la metiera ya!!

 

-      No mames, qué ricas nalgas! Jajaja mira cómo se mueve!

-      Qué haces? No…Toño…

-      Toño está cogiéndose a su vieja…nosotros te vamos a dar verga.

-      Qué? No…quién? Qué pasa?

-      Bien que quieres –en ese momento me penetró-

-      Ay! No…qué haces? Toño…Toño…

-      Ssshhh…-me bombeó bien rico- siente qué rico te la meto, puta –me bajó el brasssiere y me agarró las tetas- estás bien buena, Ingrid.

-      (El otro chico se hincó en la cama frente a mi cara y me puso su verga cerca de mi boquita; me golpeteó las mejillas y la boca con ella) Mámamela…ándale –sin abrir los ojos, la agarré y me la metí en la boca-.

-      Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmm…

-      Ay, no mames…pinche vieja qué rico mama la verga! –me agarró la cabeza para cogerme un poco la boquita; estos chavos sí tenían experiencia cogiendo-. 

-      No vaya a venir mi hijo…ay, qué rico…

-      No te preocupes, el Toño y Beto se andan dando a Melanie…es bien puta, también esa vieja.

-      Me hacía falta esto…

-      Sigue mamándomela…ay, así, así…

 

Así estuvimos unos minutos, pero supongo que les excitó mucho estarse cogiendo a la mamá de su amigo, porque entonces se vinieron; uno me echó su semen en mis tetas y el otro me llenó las nalgas de su lechita caliente; después me las embarró con su verga y me la volvió a meter. Al que se vino en mis tetas le agarré la verga y embarré su semen en mis tetas, después se la mamé. Me puso súper hot que los amigos de mi hijo se aprovecharan de mi peda. Además nunca había cogido con chavos tan jóvenes...fue delicioso. El otro me seguía bombeando.

 

- Qué buena estás, qué pinches nalgotas tan ricas tienes...mmmmmm...

- Esta vieja quiere más...me la sigue mamando -intenté que no perdiera la erección, pero a los pocos minutos ya no la tenía dura, entonces el que me bombeaba dijo "Quiero que me la mame", entonces quitó al otro chico y se paró al pie de la cama, yo me senté en la cama, se la agarré, la olí, la lamí un poco y después empecé a mamársela. Oí que el otro chico salió del cuarto, yo seguí mamando y el chico me cogía la boca; yo le agarraba los güevos y se la mamaba. Recuperó rápido la erección, entonces me acostó en la cama y me la metió de una embestida. Estuvo dándome unos minutos mientras me decía que le encantaba cómo rebotaban mis tetas. Finalmente cuando se iba a venir hizo que me hincara y se la mamara, entonces se vino en mi boquita y me escurrieron sus mecos por mi carita.

 

No fue la última vez que me cogió.



domingo, 8 de mayo de 2022

Dándolas a un proveedor (Don Braulio)



A veces para lograr mejores precios o contratos de varios eventos con alguna empresa, negocio con mi cuerpo; claro, no siempre se puede o no es necesario, pero otras sí lo es. Hace un par de años, cuando recién iniciaba mi negocio, conseguí a un proveedor muy utilizado por todos los que hacemos grandes eventos, pero había algunos problemas, por un lado, como es un proveedor muy demandado, no siempre tiene lo que requerimos o tenemos que competir con otras empresas para que no dé prioridad. En una ocasión, era como la tercera vez que trabajaba con él, mi evento me lo confirmaron ya muy cerca de la fecha, y se empalmaba con otros eventos, por lo que el proveedor –el señor Braulio Fernández- tendría problemas para darme el servicio, la cuestión estaba en que de no hacerlo me metía en graves problemas. Por lo que tuve que ir a verlo y tratar de lograr que hiciera lo que fuera necesario para asegurarme el servicio. Como ya me había dado cuenta de que era un viejo raboverde y libidinoso, me arreglé un poco sexy, con un vestido azul pegadito y cortito, con un escote más o menos generoso, un calzón pequeño –que se marcaba- y un bra que me levantaba muy rico mis tetas.

Nos quedamos de ver en un restaurante –más bien una cantina- y más que comer estuvimos botaneando y tomando mezcal y cervezas. Durante el tiempo que estuvimos ahí estuve coqueteando un poco con el Sr. Braulio, inclinándome para que viera mi escote y caminando sexy cuando iba al baño; no era el único que me comía con la mirada…jejeje. En determinado momento le dije que quería que me diera preferencia para sus servicios, Don Braulio sólo preguntó “preferencia, licenciada?”, asentí pero él no dijo nada más, y sirvió otro mezcal; yo ya andaba algo mareada. Después de salir del restaurante, ya anocheciendo y medio borrachos, estuvimos platicando tonterías y se estacionó en una especie de mirador de un camino secundario.

 

Don Braulio – Aquí me gusta venir…sobre todo con alguna amiga.

Yo – Sí, está alejado y tranquilo…Entonces qué me dice de lo que le pedí, Don Braulio? 

Don Braulio – De qué, licenciada?

Yo – Ay, de que me dé preferencia cuando se le empalmen eventos –rió-.

Don Braulio – Pues para eso estamos aquí, licenciada, para negociar –yo abrí los ojos como plato fingiendo sorpresa, sabía que algo me pediría-.

Yo – Cómo negociar? Me va a bajar el porcentaje de ganancia?

Don Braulio – Jajajaja no, licenciada, no se preocupe por eso. Mire, si usted coopera, yo coopero, pero si no, pues no creo que se pueda lo de darle preferencia.

Yo – Coopero en qué o qué, Don Braulio?

Don Braulio – (sonrió) Mire, no se haga la inocente, licenciada, por algo vino vestida así.

Yo – Cómo?

Don Braulio – Con ese vestido pegadito…

Yo – Pero nada más me arreglé!

Don Braulio – Ni madres, bien que sabe que se le marca el calzoncito en ese culote que tiene –me impactó que me hablara así- y más como lo movía cuando iba al baño…y ese escote enseñando media teta, qué? No lo hizo para convencerme? Pues aquí estamos, convénzame! –se movió a un lado del volante, cerquitita de mi-.

Yo – Y qué va a querer a cambio de la preferencia? –me acarició las piernas-.

Don Braulio – Ofrezca, licenciada…

Yo – Un beso?

Don Braulio – Jajajaja…por qué no empieza bailándome encima? Como teibolera?

Yo – Qué?

Don Braulio – Pues si quiere nos vamos –lo vi y entonces me senté sobre él-.

Yo – A ver, deme chance.

Don Braulio – Ya ve, así, coopere…afloje y llegamos a un acuerdo –me acomodé sobre él poniendo mis nalgas sobre su paquete, que iba endureciéndose poco a poco, él había echado el asiento hacia atrás e inclinó el respaldo un poco, eso le permitía verme mejor- ah, qué rico es tenerla así, licenciada –me agarró las caderas poniendo sus pulgares claramente en mis nalgas- a ver mueva el bote –empecé a moverme. En círculos sobre él-.

Yo – Así, Don Braulio? –sentía su verga cada vez más dura en mis nalgas-.

Don Braulio – Tiene un culote, licenciada…siempre se me ha antojado –me acariciaba las piernas levantándome la falda poco a poco- levántese la falda.

Yo – No, así –la verdad no quería llegar mucho más lejos, me daba un poco de repugnancia, era gordo, feo y vulgar, creí que con sólo dejarlo ver sería suficiente-.

Don Braulio – Déjese de mamadas o nos vamos y a la verga, licenciada –mientras me decía eso me levantó la falda enrollándomela arriba de la cintura, dejándole ver mis nalgas apenas cubiertas por mi pequeño calzón- ay, cabrón, mira nada más lo que me voy a comer –me agarró fuerte de la cadera y las nalgas, para restregarlas bien en su paquete; se movía como si me estuviera cogiendo-.

Yo – Así le gusta? –me movía lo más caliente que sabía, esperando que se viniera rápido, pero estaba muy equivocada-.

Don Braulio – Uy, mami, qué rico me la estás parando –entonces me agarró las piernas y después las tetas, me las agarró fuerte, me las quería agarrar directamente, entonces me bajó el cierre del vestido y me lo bajó, tenía todo el vestido enrollado en la cintura-.

Yo – Don Braulio, puede venir alguien!

Don Braulio – Jajaja, no te preocupes, nena…nadie va a venir…puedes dejar salir a la putita que eres, mami –me agarró las tetas por encima del brassiere, pero enseguida me lo quitó y me agarró las tetas desnudas, me pellizcó los pezones y eso me calienta muchísimo- los tienes duritos, mami, estás caliente, eh –bajó su mano hasta mi conchita, me la acarició sobre la panty- mmmmm…y ya te estás mojando.

Yo – Me tiene muy hot, Don Braulio…qué rico!

Don Braulio – Te gusta, verdad, putita? –me jaló hacia atrás, recargándome en él, yo me movía como si me estuviera cogiendo, él me acariciaba la conchita sobre mi calzoncito y me pellizcaba los pezones, me magreaba las tetas, yo sentía su verga durísima en mis nalgas, entonces se bajó el pantalón con todo y todo y sentí su duro miembro restregándose en mi conchita- quieres que te la meta?

Yo – Ya con esto estoy hasta arriba de la lista, verdad, Don Braulio?

Don Braulio – Claro que sí, mamita…arriba de la lista y de mi verga –entonces me hizo a un lado mi calzoncito, le ayudé a acomodarla en la entrada de mi conchita y me la metió- ahí te va, chiquita.

Yo – Ay, cabrón, me entró bien rico.

Don Braulio – Te resbala bien rico, mami…tienes una cuquita muy hambrienta.

Yo – Sí, Don Braulio…dele de comer rico…puta, me está calentando bien rico.

Don Braulio – Te gusta la verga, mami?

Yo – M-hm…

Don Braulio – Te gusta cómo te entra, chiquita?

Yo – Ay, sí, Don Braulio, me la mete bien rico…métamela…métamela…

Don Braulio – Jajaja ya sabía que eras una putita, mami…y tarde o temprano me las ibas a dar…qué ricos pezones, tienes…bien duritos.

Yo – Ah, sí? Me traía ganas? Quería metérmela? Quería cogerme?

Don Braulio – A güevo…con esas nalgotas y esas tetas…te antojas un chingo, chamaca…además tienes una cara de putita traviesa, que no puedes con ella.

Yo – Ay, qué rico!! –me bombeaba muy sabroso, la verdad, jamás pensé que ese señor gordo raboverde cogiera tan rico; me pellizcaba los pezones y me pegaba en las tetas-.

Don Braulio – Eso querías, verdad, cabroncita? Que te diera una buena cogidota –me escupió las tetas y me las embarró con su saliva- que te metiera la verga, chamaca, por eso viniste con ese putivestido, verdad, mami? Querías verga?

Yo – Sólo quería coquetearle un poquito, Don Braulio –le dije entre gemidos-.

Don Braulio – Coquetear? Jajaja, no mames, chamaca, tú querías verga –sus embestidas fueron más agresivas y me pellizcó los pezones-.

Yo – Ay, qué vergota tiene, Don Braulio!!

Don Braulio – Te gusta, putita?

Yo – Ay, sí, está enorme…mmmmmm…

Don Braulio – Todita para ti, cabroncita…uy, mira cómo te entra toda.

Yo – Sí, toda…métamela toda…ay, cabrón! –después de unos minutos me dijo que me acomodara hincándome en el asiento y con mi tronco hacia delante, para sentarme en su verga-.

Don Braulio - Así, putita, quiero ver cómo ese culote se come mi fierro…no mames, te ves buenísima –yo seguía con mi calzoncito echo a un lado y dándome sentones en la enorme verga de mi proveedor- qué rico te dejas caer, chamaca -me daba nalgadas y me agarraba de mi calzón para que lo cabalgara-. 

Yo – Le gusta?

Don Braulio – Tienes un culo de poca madre…seguro te la meten mucho de perrito, verdad, cabroncita?

Yo – Sí, Don Braulio, les gusta ponerme así…ay, qué rico me coge!

Don Braulio – Sabía que te iba a tener así, chamaca…desde la primera vez que viniste se me antojé darte una buena cogida…siempre vienes enseñando tetas y culo y me la dejas bien parada…me tengo que coger a mi secre para bajarme la calentura, pero este culo está mejor -me dio una nalgada fuerte-.

Yo – Tanto lo caliento?

Don Braulio – Bien que sabes…por eso vienes con esa pinche ropita enseñando todo, para parármela y que te dé mejores precios…ahora me las vas a dar cada que quieras algo especial, chamaca…vas a ser mi putita –entonces me levanté, me di la vuelta y me senté sobre él, poniéndole mis tetas en la cara; era tiempo de negociar-.

Yo – Quiero metérmela así, Don Braulio –la acomodé en la entrada de mi conchita y me fui sentando poco a poco- mmm…qué rico…-me la metía un poquito y me levantaba, luego otro poco y me levantaba de nuevo- la tiene bien grande y gorda, Don Braulio…está deliciosa!

Don Braulio – Te gusta, putita? Es todita para ti, chiquita.

Yo - De haber sabido se las doy hace mucho –yo subía y bajaba, montando su verga- me tiene súper hot -le acerqué mis tetas a su cara, él me agarró de las nalgas y me las masajeaba fuerte-.

Don Braulio – Pues habrá que desquitarse, mami –empezó a comerme las tetas- tengo mucha leche que darte, putita.

Yo – Ah, sí? Mucha lechita?

Don Braulio – Un chingo, chamaca…mmmmmmm…mmmmmmmmmm…por todas partes de la voy a dar, cabroncita.

Yo – Y además de lechita qué me va a dar por tantas cogidas, eh?

Don Braulio – (Sonrió) Preferencia para sus eventos, licenciada…eso quiere? Sus nalgas por la preferencia?

Yo – Suena bien –me pellizcó los pezones riquísimo con los dientes, jugueteaba con su lengua mis pezones y me agarraba bien fuerte las nalgas, me daba nalgadas- me voy a venir, Don Braulio…me voy a venir…

Don Braulio – Te vas a venir, perrita? Te vas a venir, licenciada putita? –asentí-.

Yo – Sí…-empecé a gemir- me voy a venir, papi…

Don Braulio – Papi, ni madres…”Don Braulio”, chamaca puta.

Yo – Sí, Don Braulio…mmmmmmmm…me encanta cómo me coge, Don Braulio…

Don Braulio – Te gusta la verga, verdad, cabrona? Te encanta andar de calienta vergas, verdad, pinche puta?

Yo – Sí…ay, no mames…no mames…

Don Braulio – Contesta, chamaca!

Yo – Mmmmmmm…sí, me encanta la verga…aaaaahhhh…soy una putaaaaa…-me vine delicioso montando la enorme verga de mi proveedor, ese panzón vulgar hizo que tuviera un orgasmo bien rico cogiéndome en su camioneta; enseguida sentí cómo su verga comenzaba a palpitar, no faltaba mucho para que echara su semen, así que seguí moviéndome y comencé a apretarle el miembro con mi conchita- coge delicioso, Don Braulio...me encanta su verga, cómo me agarra las nalgas, cómo me come las tetas.

Don Braulio – Estás buenísima, chamaca! Para darte por todas partes, putita.

Yo – Quiero sentir su lechita, Don Braulio…quiero que me la eche adentro…

Don Braulio – Adentro?

Yo – No se preocupe, estoy operada…puede venirse adentro…la quiero adentro –le apreté la verga con mi conchita-.

Don Braulio – Uy, qué rico, putita…te voy a llenar, chamaca.

Yo – Sí, lléneme de lechita…entonces ya tengo prioridad, Don Braulio? Me quiere echar su lechita en otra parte?

Don Braulio – Eres una cabrona…te doy prioridad si cogemos una vez al mes, chamaca –lo empecé a apretar rítmicamente-.

Yo – Cada tres meses…vengo…a…que me…coja…como quiera…y…me…dé…su lechita…en…donde…quiera –le susurré al oído mientras seguía montándolo-.

Don Braulio – Dos…

Yo – Mmmm…qué rico!

Don Braulio – Me vas a sacar la leche, canija.

Yo – Sí, échemelos, Don Braulio, échemelos…quiero sentirlos!

Don Braulio – Ah, cabrón…me voy a venir, putita. En dónde los quieres?

Yo – En dónde quiera, Don Braulio…échemelos!

Don Braulio – Hoy tú dices…ya luego me toca a mi, chamaca…dónde los quieres?

Yo – Adentro, échemelos adentro, Don Braulio…

Don Braulio – Segura?

Yo – Sí, quiero sentir cómo me llena de su lechita…échemelos…deme su lechita.

Don Braulio – Ahí te van, cabroncita…te voy a llenar de mecos, chamaca.

Yo – Sí, qué rico…échemelos, Don Braulio…é…aaahhh…mmmmm –en ese momento sentí cómo me llenaba de semen…me vine por segunda vez; no lo podía creer, el panzón de Don Braulio, ese viejo rabo verde y vulgar, me había dado un cogida deliciosa en su coche; me sentía como una chamaca caliente-.

Don Braulio – Aaaaaaahhhhhhh…mmmmmmm…ay, hija de la chingada, qué rico me los sacaste…mmmmmmmm…eres una perrita deliciosa y muy caliente, chamaca –yo seguía moviéndome por mi segundo orgasmo y restregaba mis tetas en su pecho-.

Yo – Mmmmmmm…qué rico me llenó de su lechita, Don Braulio…y era mucha.

Don Braulio – Es que me pusiste bien caliente, chamaca…estás re buena, cabrona. No sé si aguante dos meses sin comerme este culo.

Yo – Valdrá la pena la espera –seguí montándolo hasta que fue perdiendo su erección-.

 

 

Escuchando a mi hijo hablar sobre mi



El fin de semana pasado mi hijo tuvo una fiesta de ex alumnos de la prepa y pues vino su mejor mejor amigo que ahora vive en otra ciudad y pues los invitó a dormir. Pues estaban medio tomados cuando llegaron  y ya ves que eso pone cachonda a la gente; lo s escuché.

 

Claro! Que los escuché! Pues estaban medio tomados y ya ves que eso pone cachonda a la gente. Su amigo, Pato, le decía

 

-      “Tu mamá sigue estando bien buena, güey” -hace como un año que no me veía- y mi hijo le dijo 

-      “La verdad, sí, hasta a mi se me para cuando la veo con sus jeans pegados y sus mallas” –o sea mis leggings-.

-      “Y qué tal sus tetas?”

-      “Sí, no mames...a veces me meto en su cuarto mientras duerme y la veo”.

-      “Ah, no mames!! Y le has tomado fotos?”.

-      “Sí, güey jajajaja hasta me han dado lana algunos cuates de la escuela y del trabajo por unos packs”.

-      “Neta, güey?!”.

-      “Sí! Hasta le he vendido calzones suyos.” 

-      “Pues rólalas, merece unas buenas chaquetas tu jefa; oye, y la has manoseado o le has dado arrimón o algo?”

-      “Pues hace unos días vino una amiga suya con su hija y les presté mi cama, entonces me dormí con ella y pues...ya dormida le di arrimón, me puse de cucharita y después le toqué las tetas, primero las rocé y como no dijo nada, ni nada pues se las toqué...no me aguanté”.

-      “No se despertó o qué pedo?”.

-      “Pues no sé, porque  fue después de una cena y estuvimos tomando todos, entonces no sé si estaba tan peda o muy dormida…”

-      “O se hizo pendeja, güey…andaba caliente y se dejó meter mano”.

-      “Pues chance…puta, pero se sintió bien rico…me quedé con ganas de tocarle bien la panochita…se recorta los pelos y a vece se depila todita”.

-      “Estás cabrón, pinche Toño, entonces no le tocaste su papayita?”.

-      “La rocé encima de la pijama...estaba calientita...acabé jalándomela. Por poco me vengo en sus nalgas”. 

-      “Qué envidia! Me encantaría tirarme a tu mamá…tenerla así, de cucharita, arrimarle el camarón y restregárselo en ese culote tan rico, agarrarle las tetas y metérsela…uy, no mames, qué rico! Ya se me paró! jajaja“. 

-      “Pues vas, anda desatada, güey”.

-      “Por qué desatada ? Jajajaja”.

-      “Pues anda súper cogelona desde el año pasado, no sé qué pedo”. 

-      “Por qué o qué?”

-      “Pues se las da a varios cabrones!”

-      “Y cómo sabes, güey?”

-      “Ay, pues tengo el pass de su mail y entro a su whats desde mi compu; además no es nada discreta. Ella sabe que yo sé que es bien cogelona. De repente se va bien arreglado y regresa bien desarreglada o a medio vestir. Un día se fue con un vestido blanco y se le veía el calzón, cuando volvió no traía, hasta se le notaba su puchita recortadita”.

-      “No mames, yo me la hubiera tirado en ese momento”.

-      “Sí lo pensé. Ah, sabes quién se la tira? Yaha!”

-      “No mames!!! Ese pendejo se la coge?!”

-      “Sí! Desde el año pasado se la está dando”.

-      “Hijo de la chingada qué suerte! No, pues deja voy a dármela!”

-      “Jajajaja vas, dátela, güey, seguro te las da; anda súper caliente”.

-      “Cómo supiste que se la da?”

-      “Él me dijo; estábamos en una peda y me dijo que ya le había tirado algunas veces…hasta ha venido nada más para que se la mame”.

-      “Es que sí está bien buena tu jefa; es toda una MILF”.

-      “Sí…la neta hasta a mi se me para a veces…cuando se pone a lavar los trastes nomás me quedo en el comedor haciéndome pendejo para verle las nalgas”. 

-      “Y a quién más?”

-      “Güey, se coge a su chef principal, al jefe de meseros, un cabrón que fue su jefe; con el papá de Alicia coge cabrón, el culero hasta tríos y no sé qué más. Uno de la Nissan se la coge, por eso le dan eventos...no, te digo que anda bien cogelona. Así consigue eventos y negocia con proveedores”.

-      “Neta?”

-      “Jajaja, sí, güey. Es lo que he visto en sus correos. Hasta le han dicho que si se deja por el chiquito le dan mejores precios”.

-      “Órale! Y por qué dices lo del papá de Alicia?”.

-      “Pues por lo que se escriben; mira te voy a enseñar, deja prendo la compu”.

 

Ahí decidí irme a atender solita.

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De traviesa con un vecino



Cuando me acababa de divorciar, mi hijo y yo nos mudamos a un edificio en una zona no tan bonita de la ciudad, pero pues ni modo, para eso nos alcanzaba y eso encontramos. Al momento de mudarme yo salía con alguien, de hecho éramos amantes, pero poco después de haberme separado/divorciado, terminamos. Qué raro, verdad? Algunos de mis vecinos se dieron cuenta de que ya no recibía visitas de mi novioy entonces comenzaron a insinuárseme y pues ya que no era una zona muy bonita, sería muy útil tener amigos que me cuidaran. Aunque la verdad, como verán a continuación, mis travesuras empezaron un poquito antes.

A las pocas semanas de haberme mudado –y la verdad cuando aún tenía novio- era un fin de semana en que mi hijo se iría todo el fin con su papá, de hecho desde el viernes, así que yo aprovecharía para acabar de arreglar el departamento; ya ven que a veces una tarda en desempacar y arreglar todo. Bueno, total que dejé a mi hijo en la escuela y al regresar me encontré a uno de mis vecinos arreglando su coche; se llamaba José y por lo que sabía siempre estaba por el barrio y su esposa trabajaba todo el día. 

 

Pepe – Hola, vecina, buenos días!

Yo – Hola, vecino! Qué madrugador!

Pepe – Pues es que llevé a mi esposa al trabajo y pues ya me quedé revisando unas cositas al carro. Cuando quiera le reviso su motor, soy bueno para meterles mano –la verdad en ese momento no sabía si me hablaba en doble sentido o qué-.

Yo – Ah, muchas gracias, qué amable, vecino.

Pepe – Oiga, y ya se instaló? Qué le parece el barrio?

Yo – Pues justo este fin acabo de instalarme, voy a aprovechar que mi hijo se va todo el fin con su papá para ya terminar. También quiero checar unas cosas de plomería, yo creo que lo voy a decir a unos de mis hermanos que venga o usted sabe de un plomero por aquí?

Pepe – No, pues yo; si quiere yo reviso su plomería, vecina.

Yo – A poco también le sabe?

Pepe – Claro! Para qué andar pagando esas pendejadas?!

Yo – Jajajaja o sea que no me va a cobrar?

Pepe – No, claro que no, bueno, ya si me quiere invitar un taco o unas cervezas, pues no me voy a negar.

Yo – No, pues me parece muy justo. A qué hora lo veo?

Pepe – Usted dígame, vecina.

Yo – Deme una hora, le parece?

Pepe – Como usted diga.

 

Al cabo de una hora o un poco más, llegó el vecino, yo estaba en pants y una playera delgadita, ya saben look para trabajar en casa. Le ofrecí algo de tomar, pero no aceptó y enseguida se puso a revisar el baño. Estuvo ahí un buen rato, entonces mientras yo estaba en la cocina él llegó a revisar el fregadero, para pasar al cuarto de lavado tenía que pasar casi encima de él, incluso al lavar unas cosas –cosa que él me pidió- estaba parada encima de él y sentí su mirada en mi, más cuando me puse a limpiar la barra que estaba frente al fregadero; sentía su mirada clavada en mis nalgas. Eso me inquietó un poco, debo confesar. Al terminar, después de la una de la tarde, me dijo que ya se retiraba, pero le dije que por qué no pedíamos unas tortas para comer, él me dijo que le encantaban las tortas y se ofreció a ir por ellas. Con mucha pena acepté y le di dinero. Al volver, además de las tortas había comprado unas cervezas, y pues no sentamos en la sala a comer y tomarnos las cervezas. Después de la segunda cerveza, me preguntó que, deberíamos tomarnos un tequila.

 

Yo – Y eso por qué, vecino?

Pepe – Pues para darle su bienvenida, vecina. Además hay que celebrar que llegó una vecina muy guapa, oiga.

Yo – Ay, gracias, qué amable.

Pepe – Deje voy por uno a mi casa.

Yo – Bueno, yo mientras recojo todo esto.

Pepe – Deje, vecina, ahorita le ayudo a recoger.

Yo – Bueno, aquí lo espero –en lo que iba por el tequila yo fui al baño y mientras orinaba comenzaba a excitarme pensando en la sugerente de la situación; Pepe no me atraía, era un tipo cercano a los 50 años, varios kilos de más, no muy alto, pero se veía que era un cabrón, y me calentaba que un tipo así, además sudoroso y todo, me cogiera, tenía como dos semanas sin sexo y me pongo muy hot cuando se acerca mi período y sin estoy con unas copas encima, pues mucho más, entonces simplemente decidí quitarme el brassiere para que se notaran más mis tetas-.

Pepe – Listo, vecina, tienes unos caballitos por ahí? –se le fueron los ojos al verme sin brassiere y ver cómo se notaban mis pezones-.

Yo – Claro –fui a la cocina a sacar unos caballitos de la alacena, enseguida sentí cómo su mirada se clavó en mis nalgas, yo me tardé un poquito más de lo normal para darle un taco de ojo y después llevé los caballitos a la sala- listo, vecino. 

Pepe – Eso, vecina; buenas las tortas, verdad? –dijo mientras servía los tequilas-.

Yo – Sí, oiga; no me sirva mucho porque se me sube…de por sí ya como que se me subieron las chelas.

Pepe – Uno, nomás.

 

Brindamos y me convenció para tomarme otros dos tequilas y otra cerveza; aunque ya no me terminé el tercer tequila. Estuvimos platicando de tontería y media y me estuvo chismoseando de cosas del edificio: peleas, divorcios, infidelidades…en fin. Durante la plática me di cuenta cómo se asomaba para poder ver mis tetas debajo de mi holgada playera o me veía las nalgas o la entrepierna, para ver si se me marcaba la conchita. Cuando estaba ya en el tercer tequila, fui al baño a orinar por enésima vez, cuando estaba por salir, estaba lavándome las manos –algo mareada, la verdad- cuando Pepe entró al baño.

 

Yo – Ya voy a…-no me dejó terminar de hablar, mi vecino se me embarró por atrás, enseguida sentí su bulto duro en mis nalgas- que hace, vecino?

Pepe – No te hagas, vecinita, que andas igual de caliente que yo –me besaba los hombros, trataba de bajarme la blusa, me agarraba de la cintura y subió a mis tetas, agarrándomelas bruscamente-.

Yo – No, espere… -yo falsamente trataba de zafarme-.

Pepe – Bien que andas con ganas de una buena cogida, vecina…se me hace que desde la mañana andas ganosa…como sabes que los dos tenemos todo el día…querías que alguien viniera a darte, verdad?

Yo – No, vecino…espere…por favor…

Pepe – Ah, no? Entonces por qué esa playerita que se transparenta todo, vecinita? Y ese pants con que se te nota tu calzoncito? Además te quitaste el brassiere hace rato. Me has puesto las nalgas todo el tiempo, vecinita…andas cachonda, quieres verga –en ese momento sentí cómo se verga palpitó en mis nalgas- no digas que no se te antoja una buena cogida –la verdad estaba súper hot- ya sentiste cómo me tienes, vecinita? Te va a gustar, además tenemos tiempo, mami.

Yo – Y si viene mi novio?

Pepe – Ese güey viene hasta la noche…además ya casi ni viene…-me embarraba rítmicamente su verga en mis nalgas; yo ya no aguantaba la calentura, además tenía razón, mi novia estaba dejando de venir, así que sin más decidí coger con mi vecino. Me había puesto súper hot lo que me dijo y más al sentir su dura verga en mis nalgas, entonces me di la vuelta, me hinqué, le abrí el pantalón, se lo bajé, también sus calzones y le agarré la verga, olía a sudor, a sexo, entonces empecé a mamársela a ese gordo sudoroso de mi vecino; me hubiera encantado tener una cámara para ver una y otra vez lo puta que me puse con ese gordo sudoroso.

Yo – Mmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmm…-sabía amarga su verga, pero no me importó eso ni el sabor saladito del sudor, igual me puse a mamársela hincada en mi baño- mmmmmmmmmmm…qué rica vergota, vecino…mmmmmmmm…

Pepe – Ya ve cómo si andaba caliente, vecina…eso, mámeme la verga, vecinita…ay, qué rico, pinche vecina…se la devora.

Yo – Mmmmmmmmm…mmmmmmmmmm…mmmmmmmmm –volteaba a verlo mientras le mamaba su verga venosa y peluda, a mi me gusta que se recorten el vello también, pero no me importaba nada, sólo quería mamársela- mmmmmmm…-él se sentó en el wc y me dijo que se la siguiera mamando-.

Pepe – Inclínate, mami, quiero verte las nalgas mientras me la mamas.

Yo – Mmmmmm…-se la agarré, la lamí todita, desde abajo hasta la puntita, le lamí y le chupé lo güevos, luego se la volví a mamar- mmmmmmmmmm…mmmmmmmmm…

Pepe – Ay, no mames…usted sí sabe, vecina…eres una golosa, mami…-después de unos minutos me puse de pie quitándome mis pants, me paré frente a él sólo con mi playerita y mis calzoncitos-.

Yo – Te gusta?

Pepe – Me encanta…está re buena, vecina –me dijo acariciándome las piernas y la cadera, entonces me agarró de la cadera tocándome las nalgas con sus gordos dedos y me volteó contra la pared, me subió la playera para ver mejor mi nalgas y me dio una nalgada con su mano pesada, me dolió, pero me gustó-.

Yo – Ay! –entonces se inclinó y empezó a comerme mi colita, me lamió las nalgas, las mordisqueó, las babeó y escupió en mi culito y mi conchita- mmm…qué rico…

Pepe – Vente, mami…siéntate en mi verga, entiérratela –me jaló hacia él, que seguía sentado en el wc y me senté en su verga dándole la espalda-.

Yo – Ay, papi, qué rica la tienes! –me abrazó agarrándome las tetas-.

Pepe – Estás re buena, cabrona! –me inclinó hacia delante para verme mejor las nalgas y cómo me estaba ensartando, yo me movía en círculos y de atrás hacia delante para calentarlo más- así muévete, mami…uy, qué culo!

Yo – Te gusta, papi? Te gusta mi culo?

Pepe – Está riquísimo, vecinita…no mames, así me lo imaginé.

Yo – Y te gusta cómo cojo?

Pepe – Un chingo…se ve que es bien güila, vecina –después de unos minutos así, me di la vuelta para montarlo de frente, me quité mi calzoncito; me senté sobre su verga de nuevo, me entró delicioso, yo estaba empapada; él me quitó la playera y mis tetas estaban frente a su cara- qué ricas tetas tiene, vecina.

Yo – Cómemelas…son suyas, vecino –le agarré la cabeza y lo llevé a mis tetas, empezó a lamerlas y chuparme los pezones- mmm…qué rico…eso me prende un chingo -la verdad es que a los pocos minutos me vine- ay, papi…así, así, síguele…me voy a venir...chúpame las tetas…mmmmmmmmm…cógeme, métemela…ay, así…-él me agarraba de las nalgas y me jalaba hacia él para que entrara más su verga en mi conchita- así, así…mmmmmm…mmmmmmmm…

Pepe – Mmmmmm..vente, mami…vente, putita…ándale…mmmmmmmmm…

Yo – Aaaaaahhhhhh…mmmmmmmm…sí, sí…ay, qué rico…-entonces, sin sacármela me cargó y empezó a caminar hacia fuera del baño-.

Pepe – Ahora vamos a donde te coge tu novio, putita…te voy a dar verga en la cama en donde se las das a tu noviecito…ese que va a venir al rato a cogerte.

Yo – Me vas a seguir cogiendo, papi?

Pepe – A güevo, vecinita…ya vi lo puta que eres…-me puso en la cama y se acostó sobre mi de misionero y empezó a bombearme-.

Yo – Espérate…ay, cabrón! –fue brusca la embestida de su verga- me entró hasta el fondo…ay, no mames –se incorporó para verme mientras me cogía-.

Pepe - Así te gusta, verdad cabrona? Que te cojan duro, que te la metan hasta adentro, verdad? –sus embestidas eran duras y ricas, nunca me habían cogido así-.

Yo – Ay! Sí, papi…así…así me gusta que me cojan –mis tetas se bamboleaban-.

Pepe – Te gusta andar de puta, verdad, vecinita…que te anden cogiendo, golfa.

Yo – Sí, papi…me gusta andar de puta…ay, qué rico me coges, cabrón, no mames!

Pepe – Cogías con puro riquillo pendejo, ahora vas a ver lo que es bueno, putita.

Yo – Ay, sí, papi…cógeme rico…dame más…métemela toda….-entonces me puso de perrito viendo hacia el espejo de mi cuarto, me golpeteó las nalgas con su verga, luego me metió la puntita y la sacó un par de veces, entonces me la metió de un empujón- ay, cabrón! Puta, no mames, qué rica la tienes!

Pepe – Te encanta la verga, verdad, perrita?

Yo – Sí, papi, me encanta la verga…ay, qué rico! –me bombeaba delicioso-.

Pepe – Mira la cara de puta que pones mientras te la meto –en efecto, al verme al espejo vi la carita de putita viciosa de verga que tenía en ese momento; me calentó mucho ver mi cara y cómo se movían ms tetas mientras me embestía mi vecino, eso hizo que tuviera mi segundo orgasmo en poco minutos- te veniste otra vez, verdad putita?

Yo – Sí, papi…

Pepe – Ahora voy yo, cabrona –aceleró sus embestidas, me dijo que me inclinara un poco- qué pinche culote tan rico tienes, puta…mira nada más…-sentí cómo su verga se hinchaba adentro de mi, palpitaba, entonces empecé a apretársela con mi conchita- ay, qué rico aprietas, cabrona. 

Yo – Te gusta, papi? Así te la ordeño?

Pepe – Así, puta, sácame los mecos…sácamelos, ándale.

Yo – Sí, papi, échamelos…dámelos…

Pepe – Los quieres, vecinita puta?

Yo – Sí, papi…vente…vente…

Pepe – En dónde los quieres, cerda?

Yo – En mis nalgas, papi…en mi culito…échamelos en mi culo.

Pepe – Ahí te van, putita…ay, ahí van –entonces me la sacó y sentí cómo me echaba chorros de semen en mis nalgas y en la entrada de mi culito, sentí riquísimo cómo me llenaba de su caliente semen…y fue mucho lo que me echó- aaaaaaaahhhhhhh.

Yo – Ay, qué rico, papi, qué rico…sí, vente, vente, échamelos, échamelos…mmmmm…

Pepe – Ay, no mames, qué rico….aaaaahhhhh…qué rico llenarte el culo de leche.

Yo – Ay, sí, qué rico!! –después me la metió un par de veces más- embárramelos –entonces me los embarró con su verga en todas mis nalgas-.

 

Nos quedamos acostados un buen rato, incluso dormimos un poquito, pero antes de que se fuera, le regalé una mamadita en mi cama. Así empecé a ser la putita del edificio.

Confesiones breves.

  La primera vez que mi ahora ex esposo me invitó a salir , fue a un espectáculo de un comediante (Polo Polo). Íbamos varias personas, llega...